8 de marzo 2020 // Día Internacional de la Mujer

Ropa para la mujer que quiere sentirse joven

Andrea Costa lucha por sacar adelante su negocio de moda femenina y reivindica el papel del comercio local

Andrea Costa de Farias
Iñigo Zabala Miguel Herreros

Andrea Costa de Farias es madre, mujer y empresaria, y todo ello «con una sonrisa en la cara», según explica esta mujer que hace 4 años decidió hacerse cargo de Calandra (Avenida de Portugal 37 de Logroño) una tienda de moda que llevaba abierta desde 1984. Cuando optó por dar el paso sólo encontró el apoyo familiar y tuvo que ir venciendo dificultades («las mismas que si hubiera sido un hombre») para mantener un negocio que lucha contra las grandes superficies o las grandes cadenas de moda.

Aunque es consciente de lo complicado que resulta, ella mantiene la ilusión: «Si hiciera caso de lo que me dice la gente, la puerta del negocio estaría cerrada.», pero como no ha hecho («es difícil pero con fuerza de voluntad se puede conseguir»), ahora cuenta con una tienda de ropa de calidad, con una exclusividad que le aparta de las grandes cadenas que llevan a todos a vestir igual, pero sobre todo, con una tienda que ofrece al cliente un trato personalizado: «Es lo que nos distingue de las grandes superficies. Desde aquí reclamo más atención para el comercio local. Es muy importante para la ciudad, pero es que además, la atención que ofrecemos es muy diferente al de las grandes franquicias. Establecemos una relación personal y eso ayuda al comprador. Además, disponemos de modista propia que ayuda con los arreglos necesarios».

Ha sido ese trato personalizado el que ha hecho que Andreia consiguiera ganarse la confianza de las clientas que ya antes frecuentaban la tienda, aunque no le ha resultado fácil, según admite. Ahora no sólo ha conseguido mantener esa clientela sino que la ha ampliado. Para ello ofrece calidad y exclusividad multimarca porque «nosotros no traemos más que dos modelos de vestidos, y de tallas de diferentes».

La mujer que cruza la puerta de Calandra encuentra tanto moda informal para sentirse bien como el vestuario para las grandes celebraciones familiares. Desde ropa para jóvenes como para aquellas mujeres que aunque no lo son tanto, quieren sentirse jóvenes y bien vestidas.

Andreia transmite la ilusión que le genera dirigir su negocio pese a las dificultades que le genera compatibilizar sus facetas de madre y esposa con la de empresaria y trabajadora. Tanto es así que reconoce que su hija «hace por las tardes los deberes en la tienda», aunque también admite que sigue teniendo ganas de emprender, crear y mantener la tienda e incluso asegura que si llegaran tiempos mejores se atrevería a crecer un poco más y hacer que la igualdad llegara también a su establecimiento incorporando ropa de hombre, «pero todavía no es tiempo de eso. Ahora no es el momento de abrir o ampliar negocios».

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