Historias de La Rioja sin salir de casa

De almirante de la Armada a pirata del Caribe

E

l calceatense Pedro Velaz de Medrano y Manso de Zúñiga fue un marino de Felipe IV, al que traicionó en sus últimos años por Portugal y Francia.

Marcelino Izquierdo Marcelino Izquierdo

Pedro Velaz de Medrano y Manso de Zúñiga (Santo Domingo de la Calzada, 1603-Coimbra, c. 1659) lo tenía todo: linaje, posición, valentía, pero al final de su vida, quizá el hartazgo por un rey absoluto que solo vivía por y para él o quizá la desmesurada ambición de riqueza que nublaba su razón lo llevaron por la ruta del fracaso.

Bautizado en la catedral calceatense, en cuya ciudad disfrutó de su niñez, era hijo Velaz de Medrano de un militar que combatió en Nápoles y Sicilia, corregidor en tierras de Málaga y Cuenca y caballero de la orden de Santiago. La madre, por su parte, estaba emparentada con el poderoso clan de los Manso de Zúñiga, cuyos miembros ocupaban notables cargos en la milicia, la política y la iglesia.

Fue en concreto la influencia de los Manso de Zúñiga la que llevó a Pedro a la corte, en 1615, como paje del Felipe III. Ocho años después, y ya nombrado caballero de Santiago, ingreso en la Carrera de Indias.

Prolegómenos de la batalla de las Dunas
Prolegómenos de la batalla de las Dunas, en la que participó el marino riojano, óleo de Reinier Nooms (c. 1639). / MUSEO MARÍTIMO NACIONAL DE LONDRES

Las aptitudes marineras del joven calceatense hicieron que de Fadrique de Toledo, capitán general de la Armada del Océano, lo enrolase bajo su mando. A lo largo de dos décadas, Pedro Velaz de Medrano tomó parte en la recuperación de Bahía (Brasil), en manos holandesas, y combatió en las islas de San Cristóbal y Nieves, y allá donde se requirieran sus servicios.

Mapa del norte de Venezuela (1635)
Mapa del norte de Venezuela (1635). / INSTITUTO GEOGRÁFICO SIMÓN BOLÍVAR

Su ascenso fue meteórico: sargento mayor, gobernador del tercio de Álava, gobernador de cinco galeones de Nápoles, almirante de escuadra, general...

En 1639, al mando del navío 'Orfeo', participó en la famosa batalla de las Dunas, que enfrentó a España y Holanda frente a la costa inglesa de Kent, en la llamada 'Guerra de los Ochenta Años'. La derrota hispana tuvo el agravante para el riojano de caer prisionero en Francia.

Tras su liberación, ocupó el cargo de capitán general de la Armada de Barlovento y custodio de la Flota de Nueva España, que llegó al puerto mexicano de Veracruz en julio de 1644.

Pero su regreso a la Península Ibérica al año siguiente resultó frustrante para el marino riojano. En recompensa a sus servicios, solicitó al rey Felipe IV la concesión de un marquesado y otras mercedes, pero la Corona –en graves dificultades bélicas y económicas– desoyó sus justas peticiones.

Felipe IV, en un óleo de Velázquez
Felipe IV, en un óleo de Velázquez (1656). / NATIONAL GALLERY DE LONDRES

Desengaño y traición

Ese fue el punto de inflexión en el que Pedro Velaz de Medrano, desengañado y minusvalorado, perdió el norte y apostó por ofrecer sus servicios a Lisboa, para atacar la Flota de Nueva España. Pero no estaban preparados los rebeldes portugueses para lanzar órdagos tan fuertes.

Cansado de la dilación lusa, Velaz de Medrano se Francia ofreció, que lo envió al Caribe al mando de tres navíos. Castigó las costas cubanas y se alió con el corsario francés Ponthezière. Entre ambos reunían una decena de barcos para sus incursiones piratas, entre ellas contra el puerto de La Guaira, en Venezuela, donde fueron derrotados.

Acabó Velaz de Medrano sus días recluido en un pequeño convento de Coimbra (Portugal), donde quizás buscaba el perdón a través de la vida eremítica.

Aún hoy se conservan cerca de Labastida los restos de la casa-torre del mayorazgo de Tabuérniga, del que Velaz de Medrano y Manso de Zúñiga fue titular.

Más información:
'De paje real a pirata. Pedro Velaz de Medrano' : Artículo del historiador Diego Téllez Alarcia, en 'La Aventura de la historia', Nº 184 (2014)
'Biblioteca marítima española' (3 vol.), de Martín Fernández de Navarrete

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