Historias de La Rioja sin salir de casa

La máquina 'Enigma' que espió en Logroño

A

lan Turing, el matemático británico que descifró el código 'Enigma', centra el VII Concurso Científico-Literario que organiza la UR.

Marcelino Izquierdo Marcelino Izquierdo

«Señal de radio 1132/ 19. Contenido: Forzados a sumergirnos durante ataque, cargas de profundidad. Última localización enemiga: 8:30h, cuadrícula AJ 9863, 220 grados, 8 millas náuticas». Este es uno de los millones de mensajes que el Eje Berlín-Roma envió durante años, sobre todo en la II Guerra Mundial, a través de 'Enigma', una máquina de rotores que permitía tanto cifrar como descifrar mensajes secretos.

Desde el inicio de la contienda, el servicio secreto británico instaló en Bletchley Park la escuela gubernamental de códigos y cifrado (GC&CS), colocando al científico Alan Turing al mando de matemáticos, criptógrafos, ajedrecistas o fanáticos de los crucigramas para descifrar 'Enigma'.

Este curioso y trascendental episodio protagoniza el VII Concurso Científico-Literario de la Universidad de La Rioja &ndashque organiza la Escuela de Máster y Doctorado&ndash y, más en concreto, en torno al libro 'El enigma Turing', de David Lagercrantzse.

Antes de la II Guerra Mundial, tanto la Alemania de Hitler como la Italia de Mussolini ya disponían de máquinas 'Enigma', que emplearon durante la Guerra Civil española, si bien este sistema de cifrado fue mejorando con el paso de los años.

Franco también dispuso de al menos una veintena de máquinas 'Enigma' en la contienda fratricida, que le permitieron mantener contacto directo y secreto con sus generales por toda España. Las diez primeras 'Enigma' fueron vendidas en noviembre de 1936 por el III Reich al bando sublevado y el resto, a comienzos de 1937. «Para dar una idea del grado de seguridad que se consigue con estas máquinas basta decir que el número de combinaciones posibles de acordar se eleva a la fabulosa cifra de 1.252.962.387.456», afirmaba un informe del servicio secreto ejército golpista.

Pero como Berlín temía que alguno de estos artilugios pudiera caer en manos soviéticas o de los servicios secretos británicos que operaban en España, los modelos entregados a Franco no fueron los más avanzados.

Desfile de las tropas de Mussolini en el aeródromo de Agoncillo en 1938. / BNE

Importancia estratégica

Logroño contó, en plena Guerra Civil, con una de estas famosas máquinas 'Enigma'. No pertenecía al bando sublevado ni tampoco a la Legión Cóndor alemana, sino a la División Littorio, enviada desde la Italia fascista por Benito Mussolini.

La importancia estratégica que el Ejército italiano había concedido a La Rioja dentro de sus operaciones militares contra las tropas de la República era tal que los mandos del Duce no dudaron en elegir Logroño para instalar una de las encriptadoras 'Enigma',

De hecho, además de las instaladas en el país transalpino y la mencionada de la capital riojana, las 'Enigma' de Mussolini en territorio español fueron destinadas a Palma de Mallorca, Cádiz, Burgos y Barcelona.

Militares nazis manejando una máquina 'Enigma'. / E.C.

La veracidad de la presencia de la máquina 'Enigma' en Logroño fue confirmada hace poco más de década y media por los investigadores José Ramón Soler Fuensanta, Francisco Javier López-Brea Espiau y FrodeWeierud y publicada en el libro 'Spanish Enigma: A History of the Enigma in Spain'.

Desde casi el estallido de la Guerra Civil los jefes y oficiales de la División Littorio estaban hospedados en diferentes hoteles y pensiones de la capital riojana, los más relevantes en el Grand Hotel del Espolón, mientras que la tropa había quedado repartida en casas particulares, pisos vacíos o locales prestados por las autoridades y ciudadanos afines a la causa.

El cuartel general del ejército fascista italiano se instaló en la entonces conocida como Huerta de la Roja, que en la actualidad corresponde al barrio de Lobete, donde se ubicaba una emisora de comunicaciones, conectada a su vez con otro potente centro radiofónico en la carretera de Soria, próximo a antiguos los Laboratorios Orive y Licor del Polo.

Logroñeses de aquella época todavía recuerdan la llamativa antena que se levantaba en la entrada sur de la capital riojana.

Por su parte, el centro de mando transalpino se hallaba en el chalé El Carmen, ubicado dentro del actual parque del mismo nombre, y rodeado por un vergel de plantas y de árboles.

Aunque se desconoce con certeza en cuál de estos puntos estratégicos estuvo funcionando la máquina 'Enigma' de Logroño, lo que sí se sabe es que, debido a algún problema técnico, tuvo que ser devuelta a Berlín para su reparación, y se desconoce si regresó o no a la ciudad

Las fuerzas navales alemanas, italianas y franquistas utilizaban las máquinas 'Enigma' en combinación con un libro de códigos denominado 'DEI', que correspondía al acrónimo de Deutschland (Alemania), España e Italia.

Homosexualidad y suicidio

Solo ya muy avanzada la II Guerra Mundial, tuvieron los aliados la capacidad de descifrar los códigos de la encriptadora 'Enigma', gracias al trabajo de sus servicios secretos y culminado por Alan Turing. Turing acabaría suicidándose en 1954, dos años después de ser condenado por homosexual, y sus logros con los códigos alemanes permanecieron en secreto para el mundo entero hasta los años 60.

Más información:
'Bletchley Park, un museo de informática y criptografía'
'Informe sobre la película «Descifrando Enigma»'

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