Historias de La Rioja sin salir de casa

El milagro de Martín Albelda

O

bra en verso de un militar logroñés que luchando contra el turco en el asedio de Buda (Hungría) de 1686 fue herido y hubo que amputarle un brazo. Encomendándose a los santos médicos Cosme y Damián, el brazo creció y volvió a su ser.

Marcelino Izquierdo Marcelino Izquierdo

A mediados del siglo XVII el Imperio turco otomano iba ganando cada vez mayor poder y más terreno tanto en Europa como Asia y África. Este constante avance fue lo que empujó al papa Inocencio XI a impulsar una Santa Liga de países católicos, que fue fundada en 1684, para contrarrestar el «peligro infiel». Con el respaldo del Sacro Imperio Germánico, Polonia y Venecia, el primer objetivo de la Liga fue la reconquista de Hungría, en poder turco desde siglo y medio atrás. Un nutrido ejército cristiano avanzó victorioso hasta la fortaleza de Buda, pero tras un prolongado asedio de 109 días los otomanos mantuvieron la capital, la actual Budapest, bajo su poder.

En 1686, la Santa Liga marchó de nuevo a Hungría, si bien esta vez con el respaldo de tropas españolas al mando de Diego López de Zúñiga, duque de Béjar (Salamanca) y Plasencia (Cáceres) y conde de Bañares (La Rioja), entre otros títulos, reinando entonces España Carlos II, el último Austria. Entre las huestes de Zúñiga estaba enrolado el caballero logroñés Martín Albelda Zapata, protagonista de esta curiosa historia, entre el romance, el prodigio y el milagro.

El impacto de un arcabuz

La nueva ofensiva cristiana contra suelo húngaro avanzó según lo previsto, con la rápida toma de ciudades y territorios, hasta que de nuevo la Santa Liga se topó con la dura resistencia de la fortaleza de Buda, que, no sin esfuerzo y numerosas pérdidas humanas, finalmente cayó el 2 de septiembre de 1686.

El milagro de Martín Albelda
El asedio del palacio real de Buda por parte de las tropas cristianas en 1686. / DEUTSCHES HISTORISCHES MUSEUM

Diego López de Zúñiga había fallecido durante el sitio mes y medio antes, el 16 de julio, y casi corre la misma suerte el riojano Martín Albelda Zapata –caballerizo del marqués de Valero– al recibir el disparo de un arcabuz turco tres días antes de la muerte del jefe de la expedición española.

De regreso a la Península Ibérica, el propio Martín Albelda pudo narrar su peripecia, que de inmediato fue publicada a finales de ese mismo año, posiblemente en Madrid –aunque no hay constancia fehaciente del lugar exacto–, en un librillo de cuatro páginas que se titula 'Verdadera relación y curioso romance, de un prodigioso suceso que acaeció a un caballero, natural de la ciudad de Logroño, llamado don Martín Abelda Zapata, herido en el asalto que se dio a la rendida, y esclava Buda, el cual invocó muy de veras a los santos mártires San Cosme y San Damián, el día 13 de julio de este año de 1686'.

El milagro de Martín Albelda
La primera edición (izq) fue impresa a los pocos meses del asedio de la capital húngara, aunque no se sabe en qué ciudad (1686). Segunda edición (der.), fue impresa por Jaime Magallón, en Lérida (1687), que copió hasta las erratas: Abelda en lugar de Albelda. / B.N.E.

Santos, hermanos y médicos

Narra el romance –uno de cuyos ejemplares conserva la Biblioteca Nacional de España (BNE)– que cuando Martín Albelda recibió un arcabuzazo en un brazo, tuvieron los médicos que quitarle varios huesos de la extremidad y, finalmente, optaron por amputársela.

Detuvo el caballero logroñés a los físicos y encomendándose a San Cosme y San Damián, santos hermanos, «médicos divinos (y) cirujanos más expertos», a ellos rogó su curación. Y cuentan que el brazo de Martín Albelda creció y volvió a su ser, tras el milagro.

La 'Verdadera relación...' de 1686 está ilustrada por las imágenes de los dos santos, que en La Rioja son patronos de la ciudad de Arnedo.

Meses más tarde, el editor Jaime Magallón, con licencia en la ciudad catalana de Lérida, publicó otra 'Verdadera relación...' (1867), en la que modificó la imagen de los santos mártires, se esmeró un poco más en la tipografía, pero copió el romance tal cual. Incluso repitió la gran errata de la edición original, que en la primera página denominaba al caballero logroñés como Martín Albeda en vez de Albelda.

Este segundo librillo también se conserva en la BNE y está digitalizado.

Más información:
'Verdadera relación y curioso romance, de un prodigioso suceso...' (1686)
'Verdadera relación y curioso romance, de un prodigioso suceso...', (Lérida, 1687)

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